A TU LADO SOY UN CONDOR GIGANTE.
Colgada en la Toga de mijo
ERVIN J. FIGUEROA AVILA
Hay sonidos altísonos, fuerzas incontenibles
Rondando en los espacios de mi mente,
Mi mente, mi mente, en espacios siderales rodando raudamente…
Ríos desbordados cruzan avasallantes en mi alma,
mi alma, mi alma de ilusiones, de esperanzas,
donde solo florecen la violetas y huele a frutos y a labranzas.
En los riscos más altos del planeta, en los más altos,
En las encumbradas montañas de mi patria,
Montañas de fuego y de basaltos,
Estoy, muy cerca del Creador del Universo.
Mirando la silueta de mi hijo.
Soy fuego incandescente de explosivos volcanes,
Soy copo de algodón en todos mis nevados,
En los ariscos, gélidos, nevados, de mis cordilleras…
Empinado en sus hombros congelados,
Estoy mirando el rostro triunfante de mi hijo.
Descendiendo escaleras musicales
Y ascendiendo los riscos, los duros pedregales,
Escucho los melódicos sonidos
Que miles de caballos, caballos de cristales,
Producen con sus cascos,
Y devoran caminos y selvas y raudales
En busca de imposibles.
Y entre riscos, sombras y saudades,
Un nido de condores.
Una madre amorosa, ave agorera de metas, de éxitos de triunfos,
Acogedora, tierna y delicada
Alimenta en su pico un hermoso polluelo…
A tu lado hijo mío, soy un cóndor gigante.
Que hoy levanta orgulloso su gorguera
Para ensalzar tu nombre, bendecir tu camino y acompañar tu ruta,
Hijo de mis entrañas.
Vuela, hijo del alma,
ya tus plumones fuertes, desafiar a los vientos,
dominar tempestades, dispuestos están ya…
Vuela cóndor polluelo, extiende la envergadura de tus alas,
Cruza los mares, remonta continentes, ilumina los montes,
Con la fulgente luz de tu memoria, luz de tu inteligencia…
Acércate al sol de la grandeza,
No temas por tus alas, no podrán derretirse,
Porque estén protegidas
Con el acero incorruptible de tu esfuerzo.
***
Hoy cuando se abre un nuevo portal frente a tu vida
Que es fruto de tu esfuerzo y de la familia unida;
Ven, quiero sentirte aquí, palpitar en mis brazos,
Oír tu corazón, marchando en fuertes pasos.
Al salir de mis brazos hijo mío,
La frente en alto, bien firme la mirada,
Seré feliz, al ver que tu navío,
Cruza seguro del mar su encrucijada.
Despliega al viento la fuerza de tu velas
Los mástiles bien altos sometan tempestades,
En las noches oscuras, persigue las estrellas,
Y busca el puerto firme de triunfos y saudades.
En lo alto, lo más alto, la imagen bendecida
Vaya siempre del Dios de tus mayores,
Que en el vientre materno, en tu cuna mecida,
Bebiste a cántaros, es la fe verdadera, la fe de triunfadores.
Y cuando en busca vayas de amores verdaderos
O sientas el dolor de alguna pena,
Abrazado a tu madre, mirando los veleros,
Te esperaremos juntos, sentados en la arena.
E.A.Figueroa. B.
Universidad de Miami, Mayo 15 de 2009
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