IRENE
Detén tu paso embravecida Irene,
Y disipa tu torva cabellera,
Que mi cuñada sufre de quietera
Y allí mi hijo su morada tiene.
Mira muy bien que el Neoyorquino teme
Perder su puesto en tan febril litera,
Que Nueva York de encantos es primera
Y nadie quiere que tu orquesta suene.
Ve a otro rumbos,
otros mares busca,
Fórmale a los malos la furrusca
Y no nos pongas
más en los aprietos.
Despéjanos los cielos,
que el sol fluya,
Que otros tiren bien fuerte la cabuya,
Que amamos Nueva York, déjalos quietos.
EAFB.
Ervin A. Figueroa B.
Miami, Agosto
27 de 2011.
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