En este mar, lejano e insondable,
emerge como un barco, tu presencia;
percibo aquí en la playa, de tu esencia
el aroma de tu alma irreemplazable.
!Cómo pasan los años! e insalvable
el tiempo corre, corre sin clemencia,
pero siempre , cercanos en la ausencia
estamos, tú mi hija y yo tu padre.
Hoy de nuevo, te envío mis bendiciones
y una gaviota que a mi lado pía
te lleva mis poemas y canciones.
Al cumplir nuevos años, hija mía,
ante mi Dios te abrazo en oración
y le pido con fe por tu alegría.
E.A. Figueroa B
Miami, Nov. 10 de 2002
No hay comentarios:
Publicar un comentario